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 ¿Quieres conocer a tu hijo adolescente? ¡Habla con él!

24 Febrero, 2020

Hijo adolescente: quiere conocerte? Habla con el. Suena simple, pero a veces suena complicado. Pasamos años tratando de enseñar a nuestros hijos a hablar, pero cuando finalmente dominan el lenguaje, no nos tomamos el tiempo para hablar. ¿No sería mejor conocer a su hijo primero y luego ver a qué necesita que lo guíen más? De esta manera no hay riesgo de conclusiones precipitadas. A continuación ilustraré algunos ejemplos de cómo puede mejorar esta comunicación y, por lo tanto, esta relación tan importante.

Hijo adolescente: habla el idioma de la tribu

No es necesario hablar en su idioma, sino en su idioma. Un adulto, un padre o una madre adolescente es ciertamente extraño, pero conocer algunos códigos es clave para establecer un verdadero diálogo.

Hay innumerables palabras de argot, palabras extrañas, frases extrañas. Sin mencionar el lenguaje escrito en mensajes de código. El adolescente está experimentando cambios, consolidando su identidad, ¡y para esto el grupo es fundamental! Pertenecer a un grupo significa seguir sus códigos. El lenguaje no es más que una unión de códigos con fines de expresión. Comenzar a entender este lenguaje, por extraño que parezca, es el primer paso.

Domina la cultura grupal

Otro aspecto importante es conocer tu mundo. Saber qué bandas te gustan, qué películas te gustan, qué y quiénes son importantes para ellos, qué hacen, quiénes son sus amigos. No es necesario que le gusten estas referencias o que tenga hábitos de adolescencia. Este tiempo ha pasado para nosotros, ¡no lo olvides! Usa esta información para entender su mundo.

Bajarse del podio

Parece que los padres se convierten en verdaderos discursivos cuando quieren cuidar a sus hijos, enseñar y proteger en esta fase tan importante y por qué no peligrosa. Sin embargo, para aconsejarlos, es importante salir de la posición superior y evitar simplemente ser un educador. Conocer este universo es importante para saber dónde y cómo debe orientarse.

Preguntas simples como"¿Qué opinas de lo que dijiste?" y "¿Eso tiene sentido para ti?" hará que todo sea más agradable, atractivo y eficiente. Habla, pregunta, da apertura.

No desprecies los dramas adolescentes

Todo para un adolescente puede tener enormes proporciones. Las hormonas están hirviendo, tu cabeza piensa en todo, tus valores se revisan y tu cuerpo cambia. Los adolescentes están entrando en una fase de responsabilidad donde son conscientes de que su infancia sin preocupaciones está terminando y que a partir de ahora tendrán más y más obligaciones. Hay mucho sufrimiento Depende de los padres nunca despreciar emociones y sentimientos tan confusos.

Escuchando durante horas al hijo quejarse del maestro que lo odia, que lo persigue (a pesar de que sabe que está exagerado, ya que solo obtiene 9 sobre ese tema) o la hija cuya mejor amiga (que conoció hace 3 meses) le dijo que ella Dormir acurrucado con un oso de peluche para toda la escuela puede parecer una tontería. Después de todo, tenemos cosas mucho más importantes de las que preocuparnos. Pero esta es la vida de cada uno y debe ser respetada, dando a cada hecho el valor que el adolescente atribuye. Escucha, pregunta, habla, aconseja si es apropiado, pero nunca subestimes.


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No exagere: el hijo adolescente no es un amigo

Tener un buen diálogo no significa que, como lo hacen muchos padres, es posible hablar de todo sin censura. Ahí es donde se cometen las exageraciones y los grandes errores, como decir lo que aún no están maduros para escuchar, decirles a los demás a aquellos que aún no están listos para saber y, lo que es peor, hablar como si su hijo fuera su amigo. No! Todo tiene su tiempo. Los niños adolescentes pueden ser excelentes compañeros, pero no son tus amigos. Los padres son padres, los niños son niños, los amigos son amigos. Son roles diferentes. No se puede mezclar Las figuras parentales deben ser preservadas.

Los niños tienen secretos. Especialmente los adolescentes. Y eso tiene que ser respetado. Así como los padres no pueden (ni quieren) compartir con ellos aspectos muy íntimos de su vida privada, también lo hacen sus hijos. Para esto, en ambos casos, están los amigos, los psicoanalistas y los familiares con quienes el diálogo es otro. El respeto aquí es clave. Tenga la madurez para comprender que nunca sabrá absolutamente todo sobre la vida de su hijo.

Reverse Teenage Silence

“Ah, pero mi hijo adolescente no me habla, ¡está lleno de secretos! No puedo intercambiar 5 minutos de conversación ". Problema a la vista! Quizás porque algunos de los aspectos enumerados anteriormente están fallando. Revise la relación, la forma en que se lleva a cabo la conversación (o la falta de ella). Intenta, cambia, es posible. Si hay deseo e interés, realmente puede comenzar a hablar con sus hijos y hacer que les guste.

El hijo adolescente que no habla con los padres es un hijo desconocido. Y solo empeorará con el tiempo y solo aumentará la distancia entre las partes. El diálogo incluye escuchar de ambas partes. Hablar es fundamental, vivir, conocer, dividir. Se está disfrutando el uno al otro. Su hijo será mucho más abierto y dispuesto a participar en su vida si hay diálogo, y esto requiere de ambas partes. Educar es un ejemplo. Si no comienzan a hablar, no esperes que lo hagan.

Y si pinta dudas, ansiedades, conflictos o problemas importantes, ¡busque un psicólogo!

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"Adolescente", de José Outeiral. (Revinter Publisher)

Artículo revisado: 18/10/2019

Leticia Rangel (CRP 06/129638) es psicóloga y psicoanalista socia de Vittude. Ella atiende a adolescentes y adultos. Haga su cita ahora!